El CIS y los Políticos vistos por los ciudadanos

El Diario EL MUNDO del 22 de noviembre de 2007 publicaba:

El PSOE ganaría las elecciones si se celebraran hoy, con el 39,7% de los votos, pero el PP ha acortado la distancia que les separa hasta los 2,3 puntos y obtendría el 37,4% de los sufragios, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

…El muestreo, realizado entre el 22 y el 29 de octubre, revela que ningún líder político logra el aprobado ; el jefe del Ejecutivo, José Luís Rodríguez Zapatero, sigue siendo el mejor valorado, con 4,92 puntos (5,01 en el anterior barómetro), y el presidente del PP, Mariano Rajoy, baja al quinto puesto, con 3,75 puntos (3,81 hace tres meses).

Por delante de Rajoy se sitúan el líder de IU, Gaspar Llamazares, con 4,15 puntos; Josep Antoni Duran Lleida, de CiU, con 3,87, y Josu Jon Imaz, del PNV, con 3,8… 

Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que ningún líder político llegue al aprobado?, ¿y cómo puede esta noticia pasar como una más de las millones que nos asaltan cada día? ¿Acaso no merece una reflexión profunda? ¿No la merecería, no sería motivo de alarma, de preocupación, de desasosiego, para unos padres, ver a sus tres hijos volver del instituto con un variado repertorio de suspensos, una, y otra, y otra vez? Imagino a ese padre hablando con el tutor de sus hijos:

- ¿Qué sucede señor profesor? ¿Qué les pasa a mis hijos?

- Siento tener que decirle esto señor García: sus hijos no atienden, los hemos  pillado cien veces con chuletas en los exámenes, no respetan a sus compañeros, faltan injustificadamente a clase…  Debería usted ir pensando en dedicarlos a otra cosa; sinceramente, sus hijos no valen para estudiar, les falta responsabilidad… Es evidente –y no se ofenda con lo que voy a decirle-: en casa los tiene usted muy consentidos, demasiado diría yo.

 Claro que, quien más quien menos ha suspendido alguna vez. Recuerdo que un año me dejé las matemáticas para el verano, mi padre estuvo una semana sin hablarme, me recortó la paga y me pasé tres meses recuperando en una academia, pero aprendí la lección: no volví a suspender una asignatura hasta segundo de carrera.

En nuestra política sin embargo, el presidente Zapatero aún saca la cara porque es el político mejor valorado. ¿Qué clase de eufemismo es ese de llamar "mejor valorado" a un suspenso? Más próximo a la verdad habría estado el periodista si hubiera dicho:

  Zapatero es el menos “torpe” entre los “torpes” con un suspenso alto (4,92) en la valoración que los ciudadanos hacen de él, lo que en cualquier otro estado de cosas habríamos de calificar como un desastre pero dada la mediocridad general hemos de destacar como lo menos malo.

Imagino, imaginen ustedes el ejemplo que dan nuestros políticos a los jóvenes  que puedan estar escuchando la noticia. ¿Qué padres podrán reprender a sus hijos cuando suspendan si los que deben ser ejemplo de dedicación, trabajo y moralidad suspenden ante toda España?

         Entonces… ¿Qué está ocurriendo?, ¿por qué pasa esta noticia como una más en el acontecer diario? ¿No deberían los señores Rajoy, Llamazares, Lleida, Carod y Zapatero sentarse a reflexionar con sus colegas "políticos" sobre lo mucho que están haciendo mal? ¿Por qué no lo hacen? ¿Será que no necesitan hacerlo porque nadie les va a obligar a repetir curso, nadie los va a expulsar del instituto, nadie les va a recortar la paga semanal?; ¿será que los políticos viven en un mundo aparte en el que funcionan otras reglas distintas a las que le enseñan al buen ciudadano?; ¿será que los ciudadanos ya hemos bajado los brazos y nos resignamos a cargar con esta clase política?; ¿o será que ellos saben que nosotros sabemos que no podemos hacer nada para obligarles a cambiar, fijadas de antemano las reglas sin lugar alguno para la crítica, el desencanto o el disenso de la ciudadanía?

Son estas algunas cuestiones a las que alguien debería ir dando respuesta. Como muestra de referencia les dejo algunas acepciones que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua otorga a la palabra "político" (Del latín politĭcus , y este del griego πολιτικ ς ): Perteneciente o relativo a la doctrina política. / Perteneciente o relativo a la actividad política. / Cortés, urbano. / Dicho de una persona que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. / Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. / Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. / Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. / Cortesía y buen modo de portarse. Vemos cómo aparecen conceptos como "arte", "cortesía", "buen modo" o "actividad del ciudadano", de donde derivo a pensar que estos académicos deberían revisar los diccionarios de vez en cuando, con el fin de adecuarlos un poco a la realidad actual toda vez que la realidad, de momento, no parece querer adecuarse a lo que el diccionario postula.  

                                      Eloy, un ciudadano en blanco